Pero seducir a una MILF no es tarea fácil. No te la ganarás invitándola a cenar en el mejor restaurante de la ciudad, paseándola en tu carísimo deportivo o enseñándole tus trabajados abdominales. Quizá esta estrategia te sirva con las chicas de tu edad, pero en el umbral de los 40 las mujeres buscan otra cosa en sus jóvenes amantes.