Para estabilizarse, el radical libre debe robar un electrón de otra molécula (o regalar uno). Cuando una molécula pierde un electrón, se oxida y se convierte en un radical libre. Este nuevo radical libre puede robar un electrón de otra molécula y empezar una reacción en cadena. Este proceso cambia permanentemente la estructura de las moléculas y desencadena daños irreversibles.