Definitivamente, el problema es la creencia de que tener agujetas inducirá un mayor crecimiento muscular, cuando cualquier efecto anabólico resultante del ejercicio que causa dicho daño sería aditivo en lugar de constitutivo. En conclusión, si cada vez que entrenas un grupo muscular tienes agujetas, lo más probable es que estés perjudicando el músculo. El crecimiento y el desarrollo de masa muscular se basan en las adaptaciones al ejercicio, y por ello estudios recientes recomiendan entrenar con mayor frecuencia los músculos (unos dos días la semana), en vez aniquilarlo por completo durante solo una sesión a la semana.