Además, es importante tener en cuenta que el daño excesivo tiene un efecto decididamente negativo sobre el rendimiento y la recuperación del ejercicio. Un daño muscular contundente inducido por el ejercicio disminuye la capacidad de producción de fuerza en un 50% o más. Estas disminuciones perjudicarán la capacidad de una persona a la hora de entrenar a un nivel alto, lo que a su vez sería perjudicial para el crecimiento muscular.