Han aparecido trastornos relacionados con el uso de Internet y los dispositivos móviles como, por ejemplo, cibermareo, nomofobia, dependencias o cibercondria. «En muchas ocasiones, a medida que aumentan las relaciones en las redes, disminuye el tiempo empleado a las relaciones reales con la familia o el grupo de amigos. Así se genera un mecanismo de compensación de ese déficit, el cual crea un círculo vicioso que provoca un aumento del tiempo dedicado a la comunicación virtual y favorece el abandono de las obligaciones con los círculos sociales reales«, según explica el psicólogo Juan Antonio Molero Cid.