En general todas las proteínas deben constituir más o menos una tercera parte del plato, y recuerda acompañarlas de ensalada, verduras y cereales de grano entero.
Aguacate
Producto estrella donde los haya, superalimento lleno de ‘grasas buenas’, se ha convertido en un sustituto diario para muchos que equiparan lo vegetal con lo sano, aunque es una fuente de calorías más concentrada que las proteínas y los hidratos de carbono, unas nueve por gramo.

Olvídate pues de desayunarte una tostada con un aguacate entero en rodajas encima como receta infalible para adelgazar, porque junto con el pan puede llegar a suponer unas 400 calorías. Por supuesto sigue siendo mucho mejor que la bollería industrial, pero si quieres perder peso es mejor que comas unas claras de huevo revueltas con espinacas y queso fresco, por ejemplo, y que el aguacate sea un añadido pequeño. La tostada, integral, recuerda.
Arroz
En los ‘menús ligeros’ de las cadenas de restaurantes es habitual encontrar platos con arroz blanco, pero muchas veces no es la mejor opción. Tampoco la quinoa, que por ser exótica y estar de moda nos parece más sana. Los dos alimentos son estupendos, pero comemos mucho más de lo que deberíamos.