La exclusión de los productos animales conlleva un mayor riesgo de sufrir deficiencias nutricionales en cuanto a proteínas, hierro, ácidos grasos omega 3, vitamina B12, zinc… siempre y cuando no se vigile y se planifique de forma adecuada la alimentación diaria. Por tanto, dejando de lado las preocupaciones sobre si la dieta vegetariana es o no equilibrada, deberás ocuparte de que lo sea. Recomendaciones:
- Verduras y hortalizas. Una ración en cada comida. Se procurará en crudo una vez al día.
- Cereales y derivados. A diario en cada comida. Preferiblemente integrales.
- Leguminosas y derivados. Una ración diaria.
- Frutos secos. Un puñado diario.
- Frutas y lácteos. Dos o tres unidades diarias de cada uno.
- Huevos. Dos o tres unidades por semana.