El test de intolerancia alimentaria es un método efectivo para detectar qué alimentos pueden no resultar beneficiosos para nuestra salud. No hay que alarmarse y recurrir a uno de estos test simplemente porque nos haya sentado mal una comida, pero sí puede ser recomendable cuando se dan una serie de dolencias de origen desconocido o cuando la digestión resulta «pesada» de manera habitual.