Las causas del problema son diversas, sobre todo genéticas y metabólicas y las consecuencias también varían de un individuo a otro. Molestias gastrointestinales, eccemas o erupciones cutáneas, dolores musculares y problemas relacionados con las articulaciones, e incluso síntomas de ansiedad pueden ser la forma en la que nuestro organismo manifieste una reacción adversa provocada por un alimento concreto.