El aprendizaje en sí parece idéntico al que se realiza con luz solar. Sin embargo, hay diferentes formas de abordarlo. A día de hoy, la ‘startup’ Drive.ai es una de las pocas compañías que han sido capaces de desarrollar un coche (exactamente cuatro vehículos de pruebas, en su caso) que, equipado con numerosos sensores, puede conducirse de manera autónoma de noche y con lluvia. Para lograrlo, han llevado la inteligencia del vehículo un paso más allá de la mano del más complejo aprendizaje profundo, basado en redes neuronales.