
Si ni siquiera hay volante, el problema es aún mayor. Este es uno de los muchos retos que tiene por delante el ya no tan futuro coche autónomo: superar las capacidades humanas para ver mejor en la oscuridad y llevar a sus pasajeros hasta su destino llueva o nieve sin sufrir ningún percance. Para lograrlo, un grupo de investigadores de las surcoreanas Sookmyung Women’s University y Yonsey University han desarrollado un sistema que permitiría a los vehículos sin conductor localizar e identificar señales incluso por la noche.