«Es justo el quid de la cuestión para los fabricantes que están probando coches con láser para condiciones con poca luz: el más barato está alrededor de los 8.000 euros, que es el precio de un coche barato», explica el profesor. Es probable, eso sí, que la situación cambie pronto en lo económico. «Cuando salieron estos sensores hace diez años valían 100.000 euros y los fabricantes esperan que lleguen a costar solo 150 euros», puntualiza.