Sin ir más lejos, uno de los investigadores del LSI desarrolló un sistema de infrarrojos con el que cualquier vehículo podría detectar peatones o animales de noche. Una técnica revolucionaria basada en la diferencia entre el calor corporal y la temperatura ambiente nocturna y que, sin embargo, necesitaba ser complementada con otros sensores para que el coche autónomo tuviera a su disposición todos los datos de su entorno.