Porque, para empezar, y por muy fácil que pueda parecer a primera vista, surfear es un deporte que requiere de un gran fondo físico. Una o dos horas remando encima de una tabla suponen un esfuerzo tremendo por parte del surfista y ayudan a fortalecer toda la parte superior del tronco (hombros, pecho, cuello, espalda) así como el corazón y la respiración.