Como sobre todo ocurre en las grandes ciudades, salir del trabajo para entrar a un gimnasio cerrado no tiene tanto de desconectar como ir hasta el mar y zambullirte en las muchas o pocas olas que pueda haber.
Como sobre todo ocurre en las grandes ciudades, salir del trabajo para entrar a un gimnasio cerrado no tiene tanto de desconectar como ir hasta el mar y zambullirte en las muchas o pocas olas que pueda haber.