Es importante tener siempre presente que si tienes sed, ya estás deshidratado. Hay que tomar las medidas necesarias antes de llegar a tener sed.
La cantidad exacta de agua que necesitas beber todos los días puede variar según el clima, el nivel de actividad e incluso el uso de medicamentos, ya que algunos medicamentos pueden causar pérdida de orina, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.