Los asexuales reclaman tener su espacio en la sociedad y reivindican una mayor visibilidad y aceptación. El movimiento va abriéndose camino poco a poco. Comunidades y plataformas online ofrecen información y apoyo para aclarar dudas. Empiezan a salir estudios científicos y novelas que hablan abiertamente del tema. Tienen incluso su propia bandera, con los colores negro, gris, blanco y lila. Porque el sexo no le gusta a todo el mundo.