Dicho esto, no pretendemos demonizar el fisicoculturismo con los mismos tópicos de siempre, simplemente advertimos de que en ciertas ocasiones, bajo ciertas condiciones, y sin un control adecuado, la práctica de este deporte puede perjudicar algunos aspectos de la salud, y lo hacemos extensible a cualquier otro deporte de alta competición que exija un rendimiento físico elevado.