Las buenas noticias es que todos estos cambios son totalmente reversibles, siempre y cuando volvamos a nuestro nivel habitual de actividad. “Está bien tomarse un descanso de dos semanas de una rutina de ejercicios” explica el experto, “pero siempre es importante retomarla eventualmente, cosa que sucede muy pocas veces, por lo cual estos efectos podrían acumularse”.