Los cambios fisiológicos que provoca esta postura son peligrosos si la prolongamos demasiado.
Para los amantes del yoga, una de las mejores posturas es la llamada sirsasana, similar a hacer el pino, pero apoyando la cabeza directamente en el suelo. Un estudio reciente en el que se analizaban con escáneres cerebrales la masa gris de instructores de yoga mostraba que sufren menos cambios degenerativos en el cerebro a medida que envejecen que el resto de la población.