Hasta que un día papá y mamá volvieron antes de lo previsto y entraron en las habitaciones de sus dos hijos sin llamar. No fue solo una pillada, fueron dos a la vez y, por lo visto, más que traumáticas para los padres de X, que eran bastante puritanos. Estuvieron unos cuantos años obligando a los niños a ir a la sierra para que no se quedasen solos en casa.