
Así pues, dicha hormonas y encimas no son llevadas a un punto localizado de nuestro cuerpo, a ese punto que deseamos que pierda grasa, sino al torrente sanguíneo que recorre todo nuestro cuerpo. Por tanto, todo el tejido adiposo corporal es estimulado al mismo tiempo para liberar grasa en forma de triglicéridos, glicerol y ácidos grasos.