Contento con tu colección de sonrisas observas como un Seat León pega un volantazo y casi se mete en tu propio carril. Frenas enseguida y le dejas pasar, observas como lleva la L y recuerdas lo torpe que eras cuando acabaste de sacar el carné. Otra sonrisilla aparece de nuevo en tu rostro. ¡Qué contento llegas hoy al trabajo!