Has tenido una mala noche y se te han pegado las sábanas. Sales de casa más tarde de lo habitual y observas como el tráfico no es tan fluido como te gustaría. Por supuesto no tienes tiempo en parar en ningún paso de cebra, y maldices al conductor de ese Seat León que de un volantazo casi se te mete en tu carril. De un acelerón le sobrepasas y llegas al trabajo tarde y angustiado.