¿Y si compramos palomitas comerciales?
Entonces la cosa cambia. Las palomitas de microondas o las que encontramos en los menús de los cines están cocinadas con una cantidad de aceite, mantequilla, sal, azúcar o aditivos que hacen tan agradable y apetitoso su consumo que su valor nutricional se altera. Las grasas saturadas o trans de estos alimentos, como su elevada cantidad de sodio, convierten a las palomitas de maíz en un alimento calórico y poco saludable.