Y llegó la quinta, la que todos creíamos que era la definitiva (menos mis padres, claro). A los dos días de conocer a Andrea, Dani ya le había dado el primer beso. A la semana estaban saliendo en serio, a los seis meses empezaron a buscar piso, y a los dos años le pidió que se casara con él. Ella había conseguido lo que ninguna otra, ¡y en un tiempo récord!