Novio a la fuga

En plena temporada BBC (bodas, bautizos y comuniones), supongo que seréis muchos los que este fin de semana habréis tenido movida. En mi caso, estaba invitada a la boda de un amigo de mi hermano, que en mi casa era ya considerado como un miembro más de la familia. Dani era graciosísimo, caía bien a todo el mundo y se le cogía cariño en seguida. De hecho, para mis padres siempre ha sido el chico con el que yo tenía que casarme. Cuando recibieron la invitación a su enlace, pusieron más cara de pena que de alegría.

Dani siempre había sido de relaciones largas. Creo que su media estaba en torno a los cuatro años y tres meses, pero con ninguna de sus novias había dado ni siquiera el paso de irse a vivir juntos. Con la primera, porque eran demasiado jóvenes; con la segunda, porque estaban estudiando en ciudades diferentes; con la tercera, porque era una maniática y sabía que la cosa acabaría mal; con la cuarta, ya directamente decía que estaba con ella por el sexo y que aquella no iba a ser la madre de sus hijos.

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