Dani siempre había sido de relaciones largas. Creo que su media estaba en torno a los cuatro años y tres meses, pero con ninguna de sus novias había dado ni siquiera el paso de irse a vivir juntos. Con la primera, porque eran demasiado jóvenes; con la segunda, porque estaban estudiando en ciudades diferentes; con la tercera, porque era una maniática y sabía que la cosa acabaría mal; con la cuarta, ya directamente decía que estaba con ella por el sexo y que aquella no iba a ser la madre de sus hijos.