Para los quesos, la regla es sencilla: mientras más picante el queso, más dulce debe ser el vino. Para quesos tiernos y grasos, los vinos blancos con cuerpo o bien secos ligeros serán tu elección.
Para los quesos, la regla es sencilla: mientras más picante el queso, más dulce debe ser el vino. Para quesos tiernos y grasos, los vinos blancos con cuerpo o bien secos ligeros serán tu elección.