La margarina simplemente no es un alimento: es una mezcla de químicos que parecen y saben como uno.
La margarina incrementa el riesgo de enfermedades del corazón comparada con la mantequilla. Y lo mismo puede decirse de los aceites vegetales: muchos estudios demuestran que contribuyen a padecer problemas cardíacos. Así que tiene sentido que los evitemos si no queremos padecerlas.