Para reunir los datos con los que elaborar sus particulares análisis, este estudioso creó una serie de perfiles falsos con fotografías e información especialmente atractiva, a la que un gran número de mujeres era incapaz de rendirse. Tras obtener su consiguiente “me gusta” (swipe hacia la derecha) ‘worst-online-dater’ les preguntaba el porqué de sus decisiones.