«El beneficio de la ley es sustancial a efectos de composición química, con reducciones de un 90% en los componentes más críticos desde el punto de vista toxicológico», concluía Jorge Pey, autor del estudio. Una cifra exacta a la del informe de evaluación del impacto de esta ley sobre la salud pública, elaborado por el Ministerio de Sanidad.