El primero corresponde a un experimento en una cafetería de Barcelona, en la cual se analizó la calidad del aire antes y después de la ley antitabaco. Científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA, CSIC) constataron que, cuando se podía fumar, había elevadas concentraciones de benzopireno y cadmio, conocidos por sus efectos tóxicos y cancerígenos.