Los científicos suministraron oxitocina mediante un aerosol nasal a un grupo de hombres. Se encontró que aquellos que tenían pareja, ante la presencia de una mujer calificada de atractiva por todos, preferían mantener una cierta distancia con ella. Cuando la mujer se acercaba a menos de 10 o 15 centímetros, éstos indicaron que la situación les parecía incómoda. Tanto a los solteros como a aquellos a los que se les había dado placebo no les importó que la mujer rompiera esa «distancia de seguridad».