¿Pueden los jerarcas de un credo, con todo respeto por sus creyentes y practicantes, condicionar la cultura de un país entero?
No parece que las respuestas a estas preguntas sean sencillas, pero quizá lo que más sorprende es que Hollywood con todo su poder y las distribuidoras italianas, se crucen de brazos ante una situación que les genera, a buen seguro, pérdidas importantes.