El film ha obtenido desde su estreno el reconocimiento de diversos festivales de cine en los que ha sido galardonado, pero no es algo que parezca impresionar lo más mínimo a los señores obispos. La cuestión sería ¿Cómo es posible que la Iglesia siga teniendo semejante peso en la industria cinematográfica italiana? ¿Es lícita esa censura en pleno siglo XXI?