Como era previsible, la duración iba descendiendo a medida que los analizados envejecían. El número era de 6,5 en la población de entre 18 y 30 años, y de 4,3 minutos entre los mayores de 51 años. ¿Cómo se dividía el número total de hombres según el tiempo que duraban? La mayor parte de ellos (un 54%) duraba entre cuatro y once minutos, y un puñado de privilegiados (24%) aguantaban más de doce. Solo unos pocos superaban los 21 minutos; el límite se encontraba en los 51. Eso sí, apenas una cuarta parte de la población (un 22%) no conseguía sobrepasar la barrera de los tres minutos.