No hay fiestas como las de Damon
El pasado 1 de abril, cien afortunados neoyorkinos acudieron a la suite presidencial de un hotel de cinco estrellas del ‘downtown’. Esta ha sido la primera de muchas otras orgías que van a celebrarse a partir de ahora en Manhattan. Como sucede en tales congregaciones, el secreto forma parte del morbo. El periódico no está autorizado a contar dónde se ha organizado exactamente el evento. Todos los entrevistados utilizan seudónimos y, por su puesto, los convidados mantienen el anonimato a través de elaboradas máscaras que ocultan o disimulan sus facciones.