Las miradas, los roces y los gestos son muy importantes. No poner atención a esto la primera vez que estás en la cama con alguien es como no hacerlo después de 30 años de casados; desde el minuto cero se debe agudizar la percepción y deducir si algo no está yendo bien, incomodando, o frustrando. Todo con el fin de cambiarlo en cuanto antes.
– Asumir que se es un dios en la cama y se saben todos los movimientos



















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