Un orgasmo que dure hasta el fin de los tiempos. ¿Acaso será real? ¿Podría existir en el mundo una estimulación tan grande como para que nos sintamos desfallecer en el momento justo del clímax y no lo sabemos? La búsqueda es incansable. Prácticamente inagotable. El deseo galopa a tal velocidad por cada vena del cuerpo y la intriga es tan grande en el pensamiento, que la investigación casi científica con respecto a este santo grial del placer es necesaria.