La gente cree que no tenemos poder de decisión porque están influenciadas por una cultura machista que dicta que las mujeres somos débiles y pasivas. Esto es ridículo y parte de un desconocimiento brutal de cómo funciona el mercado de la prostitución. No existe un único tipo de cliente. Los hay de cualquier tipo de carácter, condiciones físicas, económicas y culturales. Lo mismo con las putas y con la experiencia que cada una ofrece.