El esfuerzo físico es aquel en el que el protagonista principal es nuestro cuerpo, nuestra energía corporal, expresada en nuestra fuerza física, en nuestros músculos, y en nuestra capacidad fisionómica. El deporte de alta exigencia es una de las muestras más concluyentes de esfuerzo físico, aunque sin dudas, también mental. Podríamos citar tantos ejemplos de esta coordinación exitosa entre las dos vertientes del esfuerzo en el ámbito deportivo, como protagonistas de cada una de las disciplinas de alto rendimiento.