Es el tercer mineral con mayor presencia en nuestro organismo después del calcio y del fósforo y, aunque necesitamos cantidades mínimas diarias, su deficiencia puede provocar trastornos y enfermedades.
Es el tercer mineral con mayor presencia en nuestro organismo después del calcio y del fósforo y, aunque necesitamos cantidades mínimas diarias, su deficiencia puede provocar trastornos y enfermedades.