Tras este primer paso de la digestión, los nutrientes llegan a las células a través del caudal sanguíneo y una vez en ellas comienza el proceso metabólico en sí mismo, ese conjunto de reacciones enzimáticas que conseguirán que cada nutriente ocupe su lugar: proteínas para reponer y fabricar nuevos tejidos de órganos, músculos y articulaciones y azúcares (glucosa / sacarosa) para alimentar músculos y cerebro y grasas para ser utilizadas como energía, si el cuerpo la necesita, o bien almacenadas.