Las hormonas impulsan nuestro apetito diciéndonos cuándo tenemos hambre y cuándo estamos llenos. La grelina es una hormona que nos indica cuándo tenemos hambre, mientras niveles altos de la hormona GLP-1 nos dicen cuándo hemos tenido suficiente comida y que dejemos de comer. Entender los mecanismos por los cuales las hormonas afectan nuestros patrones de alimentación puede ayudar a identificar nuevas formas de tratar o prevenir la obesidad.