Sin embargo, el aceite de oliva tiene una fuerte carga calórica —una cucharada, casi 100 calorías—; ¿por qué pese a todo esta sería una buena posibilidad? Es necesario consumir este tipo de grasas monoinsaturadas, o ácidos grasos esenciales porque como apunta Carla Sánchez Zurdo, nutricionista y entrenadora personal, “el organismo no es capaz de sintetizarlos por sí mismo y tenemos que consumirlos a través de la dieta”.