Hace diez años los que participaban en una maratón eran atletas muy preparados. Excepto en las maratones de ciudades grandes como Barcelona, Madrid o Valencia, en el resto apenas participaban cientos de corredores. Hoy en día hay muchos corredores amateur, incluso novatos, que se atreven con esta distancia. Por eso las maratones se han convertido en un negocio.
La participación en las maratones no para de crecer