La extensa costa costarricense sobre el Pacífico, no sólo ofrece un mar azul que baña miles de kilómetros cuadrados de superficie arenosa, sino también un entorno tropical que se presenta como la mejor combinación para la tentación de cualquier mirada. Manglares, ríos, canales y una flora y fauna de lo más variopinta, son los compañeros inseparables del mar y la arena.