Seguir una dieta supone cambiar los hábitos alimenticios y restringir una serie de alimentos perjudiciales en preferencia de otros más sanos.
El problema está en que algunos de estos alimentos (como los que son ricos en azúcares refinados, o tienen aromatizantes y productos para realzar el sabor), proporcionan un placer inmediato al organismo, difícilmente superable por productos naturales.