4. No mientas. Parece mentira –valga la redundancia–, pero aún hay mucha gente que miente en su currículum. Habrás oído de alguien a quien le ha funcionado, pero estos casos entran en el terreno de las excepciones y las leyendas urbanas. En la era de internet y las redes sociales se pilla antes a un mentiroso que al doctor House. Para bien y para mal, todos estamos conectados, y la red permite rastrear los antecedentes y la trayectoria de cualquiera. Y no olvides que, en caso de ser preselecionado, tarde o temprano deberás demostrar tus méritos.